Sin ánimo de nombre

0 Posted by - 4 June, 2013 - MAD, URBAN ART

El idealismo puede quedar muy épico, con sus gestas y hazañas se construyen unas narrativas potentes que lo flipas, sure, y de paso se enhebra toda una maraña imposible de conceptos contradictorios que te permiten darle al me gusta para apoyar a muerte la huelga minera y al instante hacer lo mismo a favor de la muerte de los pozos y el fin de la contaminación de las cuencas, así, en un segundo, sin complejos, que pase el siguiente, su número por favor.

Un idealismo hecho a medida de las generaciones del ciberespacio y el activismo de sofá, el sentido moral aplicado a una acción en ese microinstante y en ese microcontexto, en el siguiente lo será la idea contraria. Si en su momento era la competencia por el segundo de atención, ahora estamos en la competencia por el milisegundo de la acción cibernética, me gusta! zas! siguiente! Eso sí, desde el sofá, porque bajar a la realidad implica dejar atrás muchas (in)comodidades, mancharse de barro y enfrentarse a sus aristas.

Un idealismo hecho para no pensar demasiado, lo que en ese momento es justo, lo es de forma objetiva, sin matices, sin intereses creados, sin grados de gris, solo blanco o negro, darle a un botón y mágicamente la idea se ejecuta, sin complicaciones, sencillo, sin riesgos e indoloro, con el grupo, siempre con los colegas a tope, sin vos no soy nadie. El mundo real se construye así a golpe de clic y a la medida del individuo colmena, sin contradicciones ni fisuras, algo así como el idealismo de la escuela alemana mezclado con el tribalismo y llevado al ciberespacio. Los nietos ingenuos de Hegel contra los herederos implacables de la ética calvinista.

Lo malo de la realidad es que es tozuda como ella sola, compleja, explosiva, afilada, suele dejar heridas y cicatrices profundas, es necesario lidiar con los encantadores de serpientes y la manipulación del poder, ignorar las sirenas y decidir entre lo malo y lo peor. Es lo que hay. El pensamiento positivo no lo va a cambiar, en la  calle hay piedras cortantes y barro, no es Matrix, no intenten disolverlas con la mente, si quieren construir su mundo tienen que mancharse, el barro va a ser de lo más lo más limpio que encuentren, y tengan por seguro que también lo que mejor huela.

Todo a cuento de las últimas obras de Borondo, personas y rostros sin nombre, sin ánimo de nombre, anónimos, desnudos, desprotegidos, frágiles, dormidos, en su mundo de sueños. Cuando despiertan te miran de frente, la pregunta ya la ves en sus ojos. Ahora, piensen la respuesta, despierten.

Tampoco me hagan mucho caso, lo mismo me he pasado con la dosis de realidad contradictoria este fin de semana y tenía que haberla cortado más. Voy a hablar con mi proveedor.

Con Vd. las fotos de las últimas obras de Borondo en la calle, en Campo de Cebada, Sala de Excluidos, Se Alquila Mercado y Haciendo Barrio.

 

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Lo curioso del arte es que cada uno se lo apropia de una forma diferente, así escribe Borondo de sus últimas intervenciones: “Que los sueños nos sirvan como impulso para nuestras acciones diarias” http://borondo.blogspot.com.es/2013/04/madrid.html

El mural del Campo de Cebada de Borondo,  H101 y Vaqno, en Escrito en la Pared: http://www.escritoenlapared.com/2013/05/el-muro-negro-del-campo-de-cebada_26.html

Como siempre más fotos en mi flickr:

Y bajen a la calle, es donde está la acción.

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